Algo que puede complicar llevar un estilo de vida saludable es que el ritmo de la oficina o la escuela a veces no ayuda nada. Entre pendientes, clases, reuniones, antojos y estrés, es fácil olvidar tomar agua, movernos un poco o simplemente hacer pausas. Y no es que no queramos cuidarnos, ¡claro que sí! Pero el día se nos va volando y podemos terminar comiendo lo primero que encontramos o pasando horas sin levantarnos de la silla.
Por eso, hoy queremos compartirte algunos tips súper sencillos (y realistas) para mantener tus hábitos saludables aunque tengas días ocupados. Nada extremo ni imposible, solo cosas que puedes ir incorporando poco a poco y que de verdad hacen la diferencia.
Empieza por una rutina consciente desde casa
Todo empieza desde que suena la alarma. Si sales corriendo, sin desayunar es más probable que el resto del día también se sienta caótico. Pero si te das un ratito para ti por la mañana, aunque sea media hora, ya empiezas con otro ánimo.
Desayunar bien, preparar un snack saludable para llevar y organizar mentalmente tu día ayuda muchísimo. Incluso cosas chiquitas como tomar agua al despertar, estirarse un poco o escuchar música que te motive pueden marcar la diferencia.
No se trata de hacer una rutina perfecta tipo de redes sociales, pero sí de ponerle intención a tu mañana. Es como decirle a tu cuerpo y a tu mente: “Vamos a tener un buen día, y voy a cuidar de ti”.
Cuida lo que comes
La verdad, estar en la oficina o en la escuela todo el día puede ponernos en “modo automático” con la comida. De pronto ya estamos comiendo lo primero que encontramos: papitas de la tiendita, galletas de la junta o cualquier cosa que calme el hambre rápido. Y cuando eso pasa todos los días, nuestro cuerpo lo resiente.
Lo ideal es llevar algo preparado desde casa: una fruta, nueces, vegetales, yogur griego, gelatina, lo que te guste y te mantenga con energía.
Actívate aunque tengas poco tiempo
Mira, no necesitas una hora en el gimnasio para moverte. A veces pensamos que si no es una rutina completa, ya no cuenta… ¡pero claro que cuenta! Estar muchas horas sentada en la compu o en clase nos deja toda tiesa, sin energía y hasta de malas, ¿a poco no?
Lo bueno es que hay formas súper sencillas de activarte durante el día. Puedes estirarte apenas te levantas, caminar un poquito en los recesos o subir escaleras en vez de tomar el elevador.
Incluso dar una vuelta rápida alrededor del lugar donde estés o hacer un par de movimientos de cuello y espalda ya te hace sentir diferente. No subestimes esos minutos de movimiento. Tu cuerpo los agradece, y tú también lo vas a notar en tu ánimo, tu concentración y hasta en tu postura.
Cuida tu salud mental y tus niveles de estrés
A veces estamos tan concentradas en cumplir con todo —trabajo, tareas, pendientes— que se nos olvida cómo estamos por dentro. Y sí, comer bien y moverse ayuda, pero también es súper importante cuidar la mente. Porque cuando el estrés se acumula, se nota en todo: en el cuerpo, en el humor, en el sueño… en todo.
No necesitas hacer grandes cosas. A veces con respirar profundo unos minutos, salir a tomar aire o desconectarte un ratito del celular ya cambia tu energía. También ayuda muchísimo organizar tu día con prioridades realistas (porque no, no tienes que hacer todo hoy) y darte permiso de decir “no” cuando lo necesitas.
Y si de plano hay días que se sienten pesados, habla con alguien. No estás sola, y compartir lo que sientes también es una forma de cuidarte. Recuerda que tu bienestar emocional es igual de importante que cualquier entrega o examen.
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